|
Bankinter es
ahora el objetivo
Bankinter es ahora el objetivo. Los inversores castigados por la
quiebra de Lehman Brothers contratan a los despachos de abogados
Zunzunegui, Mas y Calvet y Lexland
Una vez iniciado el proceso para ‘rescatar’ los ahorros
de los clientes de Banif afectados por la quiebra de Lehman Brothers,
Bankinter se convierte en el próximo objetivo. Los dueños de productos
de inversión comercializados por esta entidad han contratado los
servicios legales de Zunzunegui, Mas y Calvet, Lexland o DBT.
Tal y como ha podido saber El Confidencial Digital, aquellos que se han
visto afectados por las repercusiones de la entrada en bancarrota del
gigante de la banca americana Lehman Bothers –amplíe aquí esta
información- ya han puesto la defensa de sus intereses y ahorros en
manos de abogados.
Desde Lexland, uno de los despachos que se ha hecho cargo de estos
particulares, señalan que la quiebra de Lehman Brothers afecta a todos
aquellos inversores que tengan bonos u otros instrumentos financieros
emitidos por la entidad estadounidense. “Con la declaración judicial de
quiebra dichos productos se convierten en créditos concursales”,
amplían.
El grueso de esta ‘contaminación’ ha recaído en la cartera de productos
estructurados de Banif y Bankinter fundamentalmente, además de los
dueños de otros bonos y fondos emitidos o garantizados por el banco de
inversión estadounidense, como Barclays, Citibank o Altae, la firma de
banca privada de Caja Madrid.
Una vez iniciado el rodaje de los trámites legales para proteger los
intereses de los clientes de la filial del Santander, aquellos que se
han visto salpicados por poseer productos similares pero comercializados
por Bankinter, han tomado el relevo. Se trata de los titulares de los
Bonos Fortaleza y Bacom o DepoClick, entre otros.
Fuentes oficiales de Bankinter apuntan que su entidad es “una más de
entre tantas otras españolas” que han comercializado estos productos y
que en su caso, afecta a unos 980 clientes en toda España que aglutinan
un importe total de 80 millones de euros (1.300 millones es la cifra
final para el conjunto español).
“Son usuarios de los segmentos económicos más altos, con inversiones de
un mínimo de 50.000 euros y gestionados desde nuestras divisiones de
banca y finanzas privada. Todos ellos con conocimientos financieros y
cualificados para entender el funcionamiento de estos bonos”, afirman.
“Nuestro perfil medio no es el de un inversor especulativo, sino el de
particulares que hemos depositado nuestros ahorros y nuestra confianza
en nuestro banco de toda la vida”, reivindican por su parte un buen
número de esos afectados.
El banco presidido por Pedro Guerrero ha ofrecido a todos los clientes
en esta situación los servicios de despachos de abogados de primera
línea en Londres, Ámsterdam y Nueva York, ciudades donde se celebrarán
los concursos de acreedores de Lehman.
“Corremos con los gastos jurídicos y administrativos y la gran mayoría
de los perjudicados están solicitando esta posibilidad”, añaden desde la
entidad. Aún se desconocen las fechas para estas citas –estaba previsto
que la primera se celebrara el 10 de diciembre en Ámsterdam pero al
acogerse a la quiebra el banco americano, se ha pospuesto hasta nuevo
aviso-.
Por otro, y a título personal, “cada uno se está buscando la vida para
contratar un abogado”. Fernando Zunzunegui, especialista en regulación
financiera, explica a ECD que a día de hoy su despacho ha recibido más
de doscientas solicitudes de afectados que requieren sus servicios.
Zunzunegui adelanta que actualmente están formalizando esas solicitudes,
así como fundamentando jurídicamente las demandas. La intención inicial
es intentar llegar a algún acuerdo o transacción con las entidades
pertinentes. En caso de que estos acuerdos no logren fraguarse, el
letrado adelanta que “lo más probable es que se les interponga una
demanda judicial”.
Situación similar es la que se está viviendo entre los representados por
el despacho Mas y Calvet. José María de Pablo comenta en este
confidencial que actualmente defienden a “algo más de doscientos
casos”. De Pablo adelanta que ya han empezado a negociar con los bancos
intermediarios para garantizarles una indemnización adecuada a sus
representados. De no lograrlo, también optarán por interponer una
demanda judicial.
Desconocimiento sobre el producto y su relación con Lehman Brothers
De acuerdo con varios testimonios de estos clientes recogidos por ECD,
la mayoría de los casos siguen un patrón bastante similar: el
particular, aconsejado por el personal del banco nacional en cuestión
–normalmente por teléfono o e-mail– se decide a adquirir alguno de estos
bonos o depósitos para beneficiarse de una mayor rentabilidad y unas
“probabilidades de perder mínimas”.
Semanas o meses después de haber realizado la orden de compra, reciben
el contrato o documento acreditativo de la misma en el que ni siquiera
se contempla el análisis de escenarios, la advertencia de riegos - ni en
los supuestos de interrupción de la cotización ni en los supuestos de
cancelación anticipada - la quiebra del emisor ni el garante.
Profesionales de la abogacía recuerdan a este respecto que, además de
ejercitar sus derechos como acreedor concursal, existen otras
responsabilidades para los bancos españoles, derivadas de la
comercialización y venta del producto.
“Su intermediario ha debido cumplir las normas de conducta recogidas en
la MiFID. Conforme a su categoría de cliente, la inversión ha debido
responder a su conveniencia e idoneidad. El incumplimiento de las normas
de conducta obliga al intermediario a responder del daño ocasionado al
inversor.”, exponen letrados de Lexland en un foro de afectados.
“Los últimos bonos de esta categoría los vendimos en enero de este año”,
reconocen en Bankinter, quienes subrayan que se ha tratado siempre de
“contratos que exponen claramente que tanto el emisor como el garante de
lo mismos era Lehman Brothers y que en algunos casos, el capital no
estaba garantizado”.
|