Es la comidilla de los
inmobiliarios cuando estos días se reúnen en algún acto o con
motivo de alguna actividad empresarial. La imagen del sector
está sufriendo más de la cuenta por algunos estudios
recientes, debido al baile de cifras que se manejan
en determinados informes. “Una cosa son las estadísticas –dicen- y
otra muy diferente la capacidad de predicción del
futuro”.Primero fueron noticias sueltas, a principios de año, en el
sentido de que cerrarán a corto plazo la mitad de las
inmobiliarias, abiertas en los últimos años aprovechando el tirón de
la venta de viviendas. Más recientemente, estudios más sesudos han
puesto en duda la continuidad de las dos terceras partes del
sector de intermediación en la compra-venta de inmuebles y en
la promoción de viviendas.
Las grandes inmobiliarias están tranquilas. Por un
lado, porque tienen la vida asegurada aunque la
actividad de la construcción vaya cediendo en sus niveles de
crecimiento. Pero no ocultan su preocupación por el deterioro
de imagen que se transmite con este tipo de mensajes.
“Es verdad –confiesan fuentes del sector a El
Confidencial Digital- que ha habido muchos
oportunistas que han hecho el agosto en los últimos años,
creando agencias inmobiliarias que han sobrevivido, y muy bien,
intermediando pocas operaciones cada mes,
precisamente porque el negocio sólo sirve para dar de comer a unas
pocas personas y enriquecer a una o dos como mucho”.
Ese tipo de agencias, que se han multiplicado por la geografía
española como una auténtica invasión, son las que acabarán
desapareciendo cuando la actividad de compra y venta de
viviendas vaya decreciendo. “Pero eso no tiene nada que ver –añaden
las fuentes consultadas por ECD- con los
promotores serios de viviendas, cuya actividad puede desacelerarse sin
que ello suponga una hecatombe en el sector”.