
La fusión frustrada
con CAM habría dejado en
Murcia la sede de la
cuarta caja de ahorros
de España.
Esa sí que habría sido
una de las mayores cajas
del Mediterráneo.
La CAM consentía en que
la sede fuera en Murcia
pero no tragaba con
Carlos Egea.
Su imposición a ser él
el presidente nos ha
costado a los murcianos
perder la oportunidad
histórica de tener una
entidad financiera
fuerte y basada en la
región.
En todas las fusiones de cajas, el gran escollo es el reparto de poder y el destino de los altos cargos actuales, mucho más que el plan de negocio o la reducción de plantilla. Si estamos hablando de procesos en que participan muchas entidades, este escollo es muy difícil de superar.
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