La crisis obliga a muchos ciudadanos a rescindir
su contrato con promotores y perder la entrada del piso
Ocho de cada diez consultas a la Asociación de Amas
de Casa, Consumidores y Usuarios de Cartagena el último año son por
asuntos inmobiliarios, por delante de la telefonía fija y móvil
«No puedo seguir pagando mi casa. Quiero recuperar
el dinero que he invertido o que me financien la deuda contraída».
Éste tipo de la reclamación que más ha recogido la Asociación de
Amas de Casa, Consumidores y Usuarios de Cartagena durante el
último año. Ocho de cada diez consultas en sus oficinas han sido
de personas que al no poder hacer frente a la deuda asumida por la
compra de una vivienda (ya sea nueva o de segunda mano), se ven
obligados a pedir consejo para ver cómo financiar lo que deben o
cómo rescindir el contrato de compraventa sin perder el dinero que
habían invertido.
Desde septiembre del año pasado, la Asociación ha visto cómo han
cambiado las preocupaciones de los consumidores cartageneros.
Ahora las consultas estrella es «qué puedo hacer, me han negado la
financiación» o «no puedo seguir adelante con la compra de mi
vivienda». Así lo explicó ayer la asesora jurídica de la
Asociación, Juana Pérez, en la presentación de las conclusiones de
un informe que resume el número de reclamaciones realizadas
durante los últimos doce meses en sus oficinas y los temas más
destacados. Se llevan la palma los problemas de la vivienda,
seguidos de los de la telefonía fija y móvil.
Las causas de esta situación las achaca al aumento del paro, a que
los bancos han cerrado el grifo en cuanto a la concesión de
créditos se refiere, y que a la subida de los precios ha provocado
el sobreendeudamiento familiar y la imposibilidad de hacerse cargo
de las cargas económicas.
Rescate de la inversión
En el caso de personas que aún no han recibido las llaves
de su vivienda y no pueden refinanciar el préstamo con su entidad
financiera, la asesora jurídica de la asociación aconseja negociar
con el promotor al que han comprado el inmueble.
Si el comprador de una casa se decide a rescindir el contrato que
se había firmado, explicó Juana García, se expone a ser penalizado
con una cuantía que ronda entre el 40 y el 60% del dinero
entregado. En euros, el consumidor suele perder de 12.000 a 15.000
euros y, definitivamente, la propiedad del inmueble.
Para los vendedores no es negocio la rescisión unilateral del
contrato, aunque conlleve el retener una cantidad de dinero. Sin
embargo, «suelen ser receptivos con el problema e intentan dar
todas las facilidades del mundo», asegura Juana Pérez. ¿Por qué?
Entre otras cosas, porque la crisis económica les está causando
graves problemas de liquidez.
Otras fórmulas para que comprador y vendedor lleguen a un pacto
son que este último entregue pagarés con diferentes vencimientos,
alargar el plazo de pago la vivienda o incluso rebajar el precio
de ésta.
Mayor carestía
A todo ello hay que sumarle que, a la hora de comprar una
vivienda, el consumidor se ve en la obligación, para conseguir el
préstamo, de contratar una serie de seguros que en realidad puede
no necesitar y que no son obligatorios por ley.
Según Juana Pérez, para comprar una casa sólo es necesario hacerse
un seguro contra incendios. «Todos los demás que nos ofrecen las
entidades bancarias vienen impuestos y en muchos de los casos son
innecesarios. Esto hace que la casa se encarezca hasta un 5% más»,
aclaró.
La asociación también alerta de los seguros de protección de
pagos, que se hacen cargo de la cuantía mensual de la hipoteca en
caso de que el titular quede en paro.
«Sólo pueden acogerse a este seguro los que a la hora de firma rel
contrato de compraventa tuvieran trabajo por cuenta ajena. Los que
disfrutaran de un contrato indefinido o lo carecieran de una
mínima antigüedad en su empleo, no», advierte Pérez. Hay que leer
muy bien la letra pequeña.
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