El juzgado de
primera instancia número 28 de Barcelona ha
admitido a trámite una querella por la
desaparición de casi 6 millones de euros de los
fondos de una sociedad. La entidad de ahorros
había concedido sendas líneas de crédito a dos
compañías: Gestió de Pirotecnia, por valor de 10
millones de euros, y Boi Bolsa, por valor de
400.000 euros. En verano del 2007, Boi Bolsa era
propietaria de casi 2,5 millones de acciones de
Imperial Actius Mobiliaris Sicav, que el 1 de
agosto del 2007 valían 2,59 euros por acción y
cuyo valor superaba los 6,3 millones de euros.
El 7 de agosto, en
plenas vacaciones estivales, fueron cargados a
la cuenta de Boi Bolsa, más de 5,9 millones de
euros por la venta de las acciones de la
sociedad de activos mobiliarios. Al día
siguiente, 8 de agosto, ocho operaciones dejaron
su saldo a cero. “En la cuenta citada, la única
firma autorizada para disponer de los fondos
depositados era la de su administrador único,
Jordi Pont Valls”. Éste, según la denuncia,
jamás dio orden de mover el dinero de la cuenta.
Jordi Pont, que
se encontraba convaleciente desde hacía unos
meses a consecuecia de una grave operación
quirúrgica, había dado poderes al presidente de
Gaesco Bolsa, Joan Francesc Gelonch, para
que manejase sus cuentas y se enteró de la
desaparición de sus fondos a la vuelta de
vacaciones, en el mes de septiembre. Para
entonces, ya se había generado un grave problema
y comenzaba a gestarse lo que, a la postre,
sería un gran agujero en Gaesco: faltaban 40
millones de euros, realidad que reconoció
oficialmente en el mes de noviembre.
A mediados de
octubre, Pont ya había reclamado, vía burofax, a
Caixa Girona que no tocase más sus cuentas si no
era con consentimiento expreso. Y un mes más
tarde, Gaesco reclamaba a Pont 38 millones por
el agujero de 40 millones que había detectado en
sus operaciones. Como consecuencia del
escándalo, el presidente de Gaesco Bolsa fue
obligado a dejar su cargo, medida que luego se
hizo extensible al presidente del holding,
Pedro Perelló, al tiempo que la compañía
intermediaria vendía su paquete de acciones en
BMI para provisionar los fondos que faltaban y
solucionar el problema.
Cancelación de
una póliza de crédito
Pero la historia
es más complicada. ”Según parece -dice el texto
de la querella-, aquella importantísima suma de
dinero fue utilizada para cancelar una póliza de
crédito por importe de 10 millones de euros que
Caixa de Girona había concedido a Gestió de
Pirotecnia y de la que, por causa de las
prescripciones contractuales de la misma póliza,
su descubierto habría de estar cubierto por
Gaesco S.V.B como garante de la operación, al no
haber cumplido con su función en los términos de
la póliza”.
“Se considera que
la caja de ahorros demandada incumplió lo
previsto en el contato de la cuenta corriente al
cursar transferencias de fondos a cuentas ajenas
que habían sido ordenadas no por las dos
personas que tenían que hacerlo, según el
contrato [es decir, Jordi Pont y Joan Francesc
Gelonch], conjuntamente -firma mancomunada-,
sino por uno de ellos acompañado por la firma de
persona que carecía de disposición”, abunda el
texto de la querella. Y añade que el hecho de
que la sociedad beneficiada de la transferencia
fuese otra empresa administrada por Pont no
confiere legitimidad a la operación “máxime
cuando aquella sociedad tampoco pudo disponer de
los fondos”.
En definitiva, el
presidente de Gaesco Bolsa tenía una firma
mancomunada en las sociedades del querellante
pero, unilateralmente, transfirió supuestamente
una cantidad de dinero de una cuenta a otra y
canceló sin permiso una póliza de crédito.
Cuando el propietario Jordi Pont reclamó a Caixa
de Girona -incluso por burofax- los motivos de
la detracción del dinero de la venta de su Sicav,
sólo obtuvo “silencio o respuestas evasivas,
motivo por el que se ha interpuesto la presente
acción”.
El texto de la
demanda subraya que la entidad de ahorros
“incumplió lo previsto en el contrato de cuenta
suscrito con Boi Bolsa, retirando de sus fondos
depositados la cantidad de 5,9 millones de euros
a favor de cuentas ajenas sin orden de la
persona que tenía poder de disposición”. Fuentes
de Caixa Girona consultadas por El Confidencial
declinaron realizar cualquier manifestación
sobre este tema.