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Noche del jueves 12 de junio
pasado. En uno de los lujosos
salones del Ritz, en la plaza
Vendôme de París, un hotel
convertido casi en leyenda, dos
españoles con aspecto cansado,
casi triste, charlan
distraídamente esperando el
momento de retirarse a dormir.
José Manuel Vargas,
consejero delegado de Vocento,
acaba de llegar de Madrid tras
una intensa jornada de trabajo
en la sede del grupo.
José María Aznar, ex
presidente del Gobierno, ha
aprovechado la jornada para
entrevistarse con el magnate de
la comunicación australiano
Rupert Murdoch.
Ninguno de ellos ha venido a
París en viaje de placer o de
negocios. Muy al contrario,
ambos han llegado para asistir a
un funeral. A muchos
kilómetros de París, en las
laderas del Himalaya, acaba de
tener lugar un trágico accidente
en el que ha perdido la vida un
joven de apenas 16 años,
Stefano Agostinelli,
hijo del financiero
ítalo-americano Robert
F. Agostinelli,
presidente de Rhône Group, el
millonario que pagó las
polémicas primeras vacaciones
veraniegas del entonces recién
elegido presidente de la
República Francesa,
Nicolás Sarkozy, y su
todavía mujer, Cecilia.
El joven Stefano murió cuando
practicaba el alpinismo en las
estribaciones de la cordillera
del Himalaya con varios de sus
compañeros de curso, alumnos
todos de un exclusivo colegio
privado suizo. El viernes 13
tuvo lugar su funeral en París.
En el acto se vivieron
“escenas de intensa emoción”,
como corresponde a una tragedia
tan inesperada como absurda, que
golpea, además, a un
multimillonario que cree tenerlo
todo bajo control menos a los
avatares del destino. Robert
Agostinelli vive en París con
Mathilde, su
segunda mujer, responsable en
Francia de la firma italiana de
lujo Prada. Se da la curiosa
circunstancia de que Mathilde,
una de las dos testigos, por
parte del novio, de la reciente
-2 de febrero- boda privada
entre Sarkozy y Carla
Bruni, junto con
Nicolas Bazire,
alto cargo del grupo LVMH y
antiguo colaborador de
Edouard Balladur, sigue
siendo una de las mejores amigas
de la ex de Sarko,
Cecilia.
Rhône Group es una sociedad
financiera fundada en 1995 por
dos de los ejecutivos de banca
de inversión mejor considerados
a nivel internacional, el ya
citado Robert F. Agostinelli y
su socio y amigo Steven
Langman. Con sede
central en Nueva York y oficinas
en Londres, París y Roma, está
considerado como una “boutique
de banca de inversión”,
especializada en servicios de
asesoría financiera que incluyen
fusiones y adquisiciones,
alianzas estratégicas,
recapitalizaciones, toma de
participaciones accionariales,
leveraged buyouts
etcétera. El Grupo Rhône cuanta
con un consejo asesor
internacional en el que figuran
dos españoles: José
Manuel Vargas y José
María Aznar. Ambos habían
viajado a París para dar el
pésame a los afligidos padres de
Stefano.
Un nuevo consejo asesor para
un Aznar que, dedicado sin
ningún tipo de complejos a
labrarse una pequeña fortuna,
corre el riesgo de perder la
cuenta de sus diferentes
empleos. La conexión entre Aznar
y Agostinelli, no obstante, va
muchos más allá de ese consejo
asesor para integrarse en la
visión compartida del mundo que
hoy encarna el movimiento
neocon. Y es que
Agostinelli, además de hombre
muy cercano a Nicolas Sarkozy,
es íntimo amigo también del
presidente George W.
Bush, y miembro del
norteamericano Council on
Foreign Relations.
Definido como “sionista y
neoconservador de pura cepa” el
very secretive Robert F.
Agostinelli suele manifestar
opinión a través de
Commentary, la influyente
revista mensual de pensamiento
del American Jewish
Committee. Así terminaba un
reciente artículo de Agostinelli
en Commentary, en el
que respondía a la pregunta del
escritor Michel
Gurfinkiel, editor jefe
del semanario Valeurs Actuelles,
sobre los problemas crónicos de
Francia: “As a committed
classical liberal, I am pleased
that, with Sarkozy’s rise, the
ideas of Schumpeter and Hayek
have finally found a place in
the evolution of French thought.
I never thought I would be able
to say it with such confidence,
but the answer to Mr.
Gurfinkiel’s question is, Yes,
of course, France can be saved.”
Hayek, Schumpeter, Aznar y
Agostinelli. |